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Marley "Me gusta hacer una tele saludable"

Se quedó sin "Salven el millón", pero con "Minuto para ganar" tiene más rating que Susana.


Quiere ser papá y volver a la radio.


Hay que verlo con su metro noventa y dos implorándole a esa Virgen de Guadalupe que parece salírsele espantada de su remera 3D. Ni los santos podrían auxiliar al rey de la torpeza en su cruzada por embocar un lápiz en un vaso. Pero sin esa suerte de impericia, Alejandro Wiebe no sería Marley, ése a quien el público festeja. Volvió con un programa tan sencillo como aceptado: Minuto para ganar (viernes, 21.30 y domingo, a las 21, por Telefe). Y decreta: "Me gusta hacer una televisión saludable".


Ese que se ve a medio camino entre "un Jerry Lewis de la conducción y un Simpson", dice que continúa la filosofía de Jorge Guinzburg: "Armar un club de amigos en el trabajo". Dice que quiere tener un hijo (ver Quiere ser papá). Que le obsesiona su rating. Que a esta altura ya está listo para hacerse cargo de la gerencia de un canal.


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Lo dice y su ansiedad por decir es más veloz que su boca. Marley tiene qué decir a los 41 años, y a 20 de aquel día en el que Nicolás Repetto le dio una oportunidad en Fax.


La idea prehistórica del canal era que él se hiciera cargo de Salven el millón, formato del que luego se adueñó Susana Giménez. Más tarde él planeó un programa de entrevistas en el que el concepto de anfitrión fuera literal: el estudio de TV iba a ser su propia casa. El destino tuvo otros planes. Un ciclo que marcó un promedio de rating jugoso de 18,1 el mes pasado y agregó un día de emisión (los viernes).


El quid del ciclo es la simplicidad.


Juegos que por su complejidad aparentan para un niño y no solamente terminan esforzando al más hábil adulto sino que hipnotizan al televidente. Marley se empecina en probar cada uno de los desafíos.


"Todavía no logro manejar el cuerpo", hace alarde del "mal del alto".


Lo que aparentaba un ciclo de juegos tontos logró picos de 24 puntos.


¿Señal de que la televisión necesita volver un poco a las fuentes? Yo creo que sí, que tiene que ver con eso. Cuando conocí esos juegos tan sencillos me preguntaba:
¿La gente buscará algo más complejo? Y creo que la gente busca cosas
más sencillas, volver a la niñez, poder unir al hijo con el abuelo y el padre, y todas las generaciones de una casa. Un programa más familiar, saludable. Además, es un programa económico. Hoy, que todo se deriva en Internet, uno dice:
¿Dónde están hoy los chicos que no juegan a la soga? Esto es volver un
poco a eso...


Mencionás la palabra "saludable".


¿En tu historia predomina el programa saludable? Sí, ese tipo de programas es el que he consumido y es como me gusta la televisión. Me gusta hacer una tele saludable (se ríe). El nuestro es un horario libre para el menor: los chicos prenden el televisor en cualquier parte del país y se encuentra con cosas que entienden. No son esas cosas que el padre todavía no quería tener que explicar. Es el derecho de todo padre educar a su hijo como desee y no que la televisión se adelante. Hay que cuidar las formas de la televisión. Tengo sobrinos y me gusta que reciban contenidos saludables.


¿Cuál sería la TV saludable hoy? No sé, no digo que los saludables sean los buenos y los malos los otros. Lo importante es no anular al otro. Todos deberíamos ser más abiertos y no desmerecer al otro.


Hay quienes se empeñan en separar en bandos a los conductores: Marcelo Tinelli por un lado, Weich y vos por otro. ¿Qué opinás de Tinelli? El me parece genial. Su nivel de conducción está entre los mejores.


Quizá no me guste el segmento del escándalo, pero yo a él lo miro desde la admiración. Lo admiro.


Hacés siempre hincapié en el asunto de tu torpeza, pero debés tener una fortaleza, un punto del que te sientas orgulloso...


La gente todavía lo está buscando y por eso me sigue viendo... Yo creo que si hay algo que tengo a favor es cierto carisma. Caigo simpático hasta fuera de la tele. Cuando voy a países donde no conozco a nadie, me pongo a hablar y me doy cuenta de que caigo bien rápido, incluso con famosos, como me pasó con Madonna. De eso siempre me sentí orgulloso: de caer bien.


"Me gusta hacer una tele saludable"


(...Viene de la página 10)


Es un trabajo arduo caerle bien a todos. ¿Por qué te interesa tanto? Tengo un problema con eso: la última vez que fui al psicólogo, duré medio año y lo planteé: si veo que a alguien le caigo mal, voy a hacer lo imposible para cambiar su opinión. Ese debe ser un problema psicológico. No puede ser. Si veo que alguien está equivocado, quizá hasta le doy la razón antes de pelearme. No puedo estar enojado ni permitir que el otro lo esté.


¿Y el psicólogo qué explicación te ayudó a encontrarle? Será que cuando era chiquito era gordito y con granos y me sentía disminuido. Y supongo que quería agradar y me costaba con mi redondez y mis granos. A los 14 me estiré. Y pasé a ser alto, pero los granos no mejoraron (se ríe).


Estuviste sin pantalla siete meses.


¿La lejanía te genera abstinencia? No, lo disfruté muchísimo. Me fui a esquiar a Aspen, me alquilé un departamento en Nueva York, paseé, viajé, escribí, me encontré con amigos. También me puse a crear formatos para Telefe Internacional.


Todos saludables (se ríe).


Pese a que pocos conocen esa faceta, ¿sos mejor productor que conductor? No lo sé. Me gusta la combinación.


Si hago algo al 100% me aburro.


¿Seguís obsesionado con el rating? Sí. Soy muy de estudiarlo, pero hasta de otros países también. Explota un programa en los Estados Unidos y quiero saber el por qué. Y el rating de mis programas me interesa porque uno también se mantiene en el negocio de acuerdo a si el público te va aceptando. Y con el programa fuimos creciendo, algo bueno, porque la gente nos fue prendiendo y no apagando.


Empieza el programa y ya estoy con el teléfono en mano, averiguando la medición...


Ahí vuelve en cierto modo el tema de la aceptación y el querer caer bien a todos...


Tenés razón. Es así. Me cuesta analizar por qué quiero caerle bien a todos.


Hace tres años te ofrecieron la gerencia de América. ¿Ahora estarías preparado para un desafío así? Ahora me siento más preparado.


Me interesa. Es como si a quien trabaja en política le preguntan si le gustaría postularse a presidente.


Adoraría desarrollar formatos para un canal, que sea Argentina el país creador que exporte.


¿Cómo sería la señal "Marley TV"? (Se ríe.) Le daría a la gente las opciones que no encuentra en el cable. Un contenido divertido. Ficción, entretenimiento, pero todo lo que no hay en cable.


Acaba de grabar un copete con blooper incluido: le preguntó al participante su nombre (Pablo) y a los dos segundos lo llamó Leonel. Cualquiera podría creer que Marley especula con el error. Pero él avisa que "es lo que hay" y que eso lo hermana a su amiga Susana Giménez, con quien planifica viajar a Rusia o a Turquía en breve. El, justamente, ex "muchacho del check in", especialista en valijas y aeropuertos, ya visitó más de 70 países.


Con más de diez programas en las dos décadas de pantalla, el hombre que le tomó prestado su sobrenombre a Bob Marley admite que perdió el asombro, pero no "el dolor de estómago" antes de enfrentar la cámara. "Cuando entré a la tele estaba en Disney, pero cuando me volví profesional no logré perder los nervios. Y eso es bueno porque si te relajás podés cometer errores graves, aunque sé que a mí la gente me perdona todo", considera.


Escritor para sí mismo, al menos por ahora, cuenta que terminó varias novelas fantásticas, pero que no siente la obligación de mostrar su trabajo. Incluso se jacta de un premio ganado en un certamen en París, a sus 18 años, con un cuento sobre un "hombre eterno".


Con más de 220 mil seguidores en Twitter y una intensa actividad en la red social (@alejandro_wiebe), Marley avisa que no es "adicto a la cámara" y que jamás entró en esa "lucha de egos" del ambiente.


"Si mañana la fama se termina, no me muero", remata, y su metro noventa y dos, mitad Simpson y mitad Jerry Lewis, se pierde en un estudio cuya intensidad sonora y visual parece la de un boliche un sábado a la medianoche. Es cierto: intenta caerle bien a todos. Y lo logra.

Botica Del Espectaculo

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